Palabras de don Francisco Proaño Arandi en la incorporación de don Diego Pérez Ordóñez en calidad de miembro correspondiente

El pasado 29 de julio, don Diego Pérez Ordóñez se incorporó a la Academia Ecuatoriana de la Lengua en calidad de miembro correspondiente. El director de la Academia, don Francisco Proaño Arandi, pronunció las palabras que reproducimos para ustedes.

El pasado 29 de julio, don Diego Pérez Ordóñez se incorporó a la Academia Ecuatoriana de la Lengua en calidad de miembro correspondiente. El director de la Academia, don Francisco Proaño Arandi, pronunció las palabras que reproducimos para ustedes a continuación:

En nombre de quienes integramos la Academia Ecuatoriana de la Lengua, me es sumamente grato expresar nuestra complacencia por el ingreso, como nuevo académico, del doctor Diego Pérez Ordóñez, destacado jurisconsulto, periodista y reconocido escritor, quien ha cultivado especialmente un género de particular trascendencia dentro de la literatura ecuatoriana e hispanoamericano: el ensayo.

El año pasado, 2025, la Academia celebró los ciento cincuenta años de su fundación. Se subrayó entonces que, en el lapso de ese siglo y medio, esta institución había contado en sus filas con gran parte de los más representativos exponentes de la cultura del país. Hoy, don Diego Pérez Ordóñez se incorpora a la Academia Ecuatoriana de la Lengua, en atención a sus indiscutibles méritos, que le hacen acreedor a pertenecer, en gesto que nos honra, a esta sesquicentenaria corporación.

Como los seres humanos, también las instituciones están sujetas a los avatares del destino. Así, mientras el pasado año conmemoramos la fundación de esta Academia, hoy, en este 2026, recordamos cinco años del fallecimiento de uno de sus más connotados miembros, don Juan Valdano Morejón. Traigo a colación esta circunstancia, por el hecho de que Juan Valdano, a más de sus obras en calidad de narrador, fue uno de los más eximios ensayistas con que ha contado la literatura ecuatoriana. En unos de sus trabajos, titulado “El ensayo como tentativa”, inserto en su libro Brújula del tiempo, Valdano expresaba:

“La actitud ensayística parte, creo yo —enfatizaba—, del asombro y la inquietud frente al mundo, admiración que despierta en el escritor la necesidad de comprenderlo y luego, el deseo de explicarlo, para lo cual, desde su experiencia y emoción, ensaya acercamientos a la realidad, intentos de descifrarla a partir de la lógica y la estética, aunando en ello, pensamiento e imaginación”. Y añadía, refiriéndose al cultivo de este género en la literatura ecuatoriana: “Por tradición, nuestro ensayo ha conservado un carácter ético, comprometido con la defensa de los derechos humanos, siempre combativo, nunca neutral; ha sido instrumento idóneo para lograr un cambio de mentalidad; lección para nuestras élites”.

A manera de breve homenaje a Juan Valdano he citado estas palabras, y, a la vez, para destacar que en esta tarde la Academia se honra en recibir justamente a un gran ensayista, don Diego Pérez Ordóñez, cuya presencia enriquecerá los diversos emprendimientos que, en bien de la cultura nacional, constituyen objetivos centrales de esta institución. El académico de número y también destacado jurisconsulto, Fabián Corral Burbano de Lara, profundizará en su discurso de bienvenida los méritos del nuevo académico.

Por mi parte, en representación de la institución, expreso a usted, doctor Diego Pérez Ordóñez, la más cálida bienvenida a esta Academia que es, a partir de esta fecha, también su casa.

Mil gracias a todos.