
Hoy estoy satisfecho
hoy he visto a la vida temblar entre mis manos
hoy la he visto a través
de la asombrada mirada de un niño,
como con ojos nuevos
después de torvas ausencias
o después de esos llantos amargos
que nos dejan limpios los ojos,
y con una fina respiración sosegada
reptando entre los bronquios obscuros.
Qué suave está la vida
parece que tuviere una carne de espuma.
De Canto a lo obscuro (1937).



