hacklink hack forum hacklink film izle hacklink giftcardmall/mygiftgalabettipobetStreameastpokerdommeritkingbahsegelmarsbahisjojobetjojobetSlot sitelerimarsbahisводка казинобездепозитный бонус казинофриспиныbettiltStreameastbettilt girişjojobetslot onlinechargebackneue online casinotest-anahtar-1kulisbetkulisbetHoliganbetjojobetcasibomcasibommostbetunblocked gamesGiftcardmall/Mygiftgiftcardmall/mygifthiltonbetjojobetjojobetjojobetgiftcardmall/mygiftsekabetextrabetjojobet 1133giftcardmall/mygiftBetigmaBetigmamarsbahiscasibomgiftcardmall/mygiftkoora livematbet girişBetAndreaslunabetlunabetBetigmagrandpashabetvdcasinograndpashabet 7068grandpashabet 7068lunabetcasino utan svensk licensสล็อตเว็บตรงjojobetStreameastVodka Casinoтоп казиноjetton скачатьmedusabahistaraftarium24casibombetnanojojobetefesbet girişnakitbahiscasibompadişahbetpadişahbetdeneme bonusu#jojobetholiganbetcasibombets10grandpashabetpusulabetpusulabetmatbetpusulabetkulisbetkulisbetkulisbetjojobetjojobetjojobet girişPadişahbetdinamobetpusulabetgrandpashabetjojobetkaçak bahis1win1xbetcasibomjojobet먹튀검증 리뷰jettonjojobetjojobet girişjojobet

« ‘La última morada de Atahualpa’, de Paúl Puma», por don Diego Araujo Sánchez

El pasado 29 de enero de 2026 se presentó el más reciente libro de don Paúl Puma, miembro correspondiente de la corporación. En el acto, don Diego Araujo Sánchez leyó las palabras que compartimos con ustedes.

El pasado 29 de enero de 2026 se presentó el más reciente libro de don Paúl Puma, miembro correspondiente de la corporación. En el acto, don Diego Araujo Sánchez leyó las palabras que compartimos con ustedes.

La última morada de Atahualpa, de Paúl Puma

Mi intervención se desarrollará en tres partes: primero leeré una página que escribí como comentario de lectura para la contratapa del libro de Paúl Puma, que se presenta en esta noche. Después, haré unas reflexiones complementarias a ese breve comentario. Finalmente, plantearé unas preguntas al autor, con la intención de que se rompa el hielo para iniciar un diálogo entre Paúl Puma y el público.

Voy entonces a lo anunciado.

1. LA PÁGINA INICIAL

La última morada de Atahualpa es un mosaico de textos: crónica histórica, memorial de agravios y denuncia, ensayo interpretativo, especie de palimpsesto o mejor texto de textos y de sondeo en el mito, y es, sobre todo, poesía que cumple la función radical “de hacernos sentir y pensar juntos y recordar que la memoria traza círculos y regresa a veces para incomodarnos,” pero siempre para echar luces sobre las experiencias vividas, el pasado, el presente y el futuro.

Dos presencias inspiradores del libro son la Jorge Enrique Adoum y la de Tamara Estupiñán Viteri: el poeta no solo se halla en los fragmentos de Ecuador amargo y de sus Cuadernos de la tierra incorporados al libro, sino en su admirada voz asumida por Paúl Puma como un homenaje al gran escritor ecuatoriano; la historiadora se halla presente con su investigación del Malqui Machay, el descubrimiento de los restos arqueológicos en Sigchos, provincia de Cotopaxi, en donde ubica la última morada de Atahualpa, el sitio ritual donde se guardó el cadáver momificado del rey inca, tras su infame muerte en Cajamarca, cuando el imperio anocheció en la mitad del día.

El motivo central de la captura y muerte de Atahualpa es un símbolo que, por obra de su inmensa carga de sentidos, representa también otros abusos, violencias y conquistas desde el pasado hasta el presente y que el libro trae a la memoria.

El vigoroso lenguaje poético que se reveló ya en su poema Guamán Poma de Ayala, canto de admiración y reconocimiento al cronista del antiguo Perú y del mundo andino, se muestra también con la misma fuerza en esta nueva múltiple carta de relación o intensa crónica de Paúl Puma, en la que se reconcilia con la principal vertiente de su sangre “en la lengua que no era suya, pero a la que ahora ama y en la que ahora es”.

2. REFLEXIONES COMPLEMENTARIAS

En mi lectura de La última morada de Atahualpa me impresiona, en primer lugar, el que se presente como una suerte de palimpsesto en el sentido de que la estructura de la obra se sostiene en una superposición de textos. En los antiguos palimpsestos la escritura primera se borraba para escribir encima de ella. En este, se pone de relieve el primer texto para escribir con él o a partir de él. Los dos principales son, como señalé antes, fragmentos de poemas de Jorge Enrique Adoum y la investigación de Tamara Estupiñán, que descubrió el Malqui Machay, la última morada de Atahualpa, en la región de Sigchos. Una información de prensa precede al poema: la investigadora descifra el testamento de Francisco Tupac Atauchi, hijo de Atahualpa. Rumiñahui, la gran figura de la resistencia contra los conquistadores, tiene la tarea de preservar la descendencia de aquél. Para ello requiere de símbolos del poder como el malqui, el cuerpo momificado, y el huaoque, una efigie que pasa por la encarnación del Inca y que conservaba sus cabellos y uñas. Tras largo y arduo trabajo de búsqueda, Tamara Estupiñán encontró las ruinas del Malqui Machay, el sitio donde los “camayos” cuidaban la momia, la bañaban, secaban y cambiaban de vendajes, el lugar sagrado donde estuvo el cuerpo momificado de Atahualpa.

La última morada… se desarrolla en cinco ensayos y un treno final, el Vacío. En el primer ensayo el poeta Puma escribe a Atahualpa. Vengo a conversar contigo, le dice, y después, como parte de esa conversación, reproduce unos intensos versos de Jorge Enrique Adoum para mostrarse después con su propia voz. Entonces escribe: “No hay epos o épica o lírica o ápice de literatura o figura retórica que quepa en un Khipus para tejer mi grito. No hay mundo ni color ni sonido lastimero que pueda proferir para nombrarte”.

A lo largo de los ensayos se superponen las voces de Jorge Enrique Adoum y de Paúl Puma, pero finalmente hay una identificación de su voz con la del poeta Adoum, de tal modo que ese recurso se convierte en un gran homenaje al poeta de Ecuador amargo y Los cuadernos de la Tierra, al novelista de Entre Marx y una mujer desnuda y Ciudad sin ángel, títulos que se mencionan en la obra de Puma.

En el tercer ensayo, trae preproducciones gráficas de las investigaciones de Tamara Estupiñán: el complejo arqueológico, el cuerpo del Inca, los Incas y la genealogía de Atahualpa, los acontecimientos, la jerarquía de Rumiñahui, entre otras. Es la introducción para el viaje personal del poeta con su mujer a Sigchos, que se inicia como un diario, para encontrarse con la momia ritual: “Tenías el semblante triste, pero yacías, cómodamente, / junto a ese “ojo de agua”, en esa cúspide, donde solías descansar, / luego de tus batallas, después de haber herido de muerte a Huáscar, la sangre de tu sangre, Atagualpa, / pudimos verte, casi tocarte, / nuevamente, / en la vida de la muerte de la vida, / momificado…”, consigna el testigo.

Y al tercer día se identifica la voz del poeta que refiere ese viaje a la última morada del Inca y confiesa: “Morí hace algunos años en el anonimato, salí del Ecuador muy / joven, fui secretario de Pablo Neruda y luego fungí de corrector / para la UNESCO, enamorándome de una de las actrices que / representó una de mis obras de teatro en París, quedándome a vivir / con ella por más de veinticinco años para luego retornar a Ecuador / y ser enterrado junto a mi mejor amigo: / Oswaldo Guayasamín”.

Además de esta superposición de textos y signos que sustenta la composición de la obra, me impresiona en segundo lugar, la disposición de las cinco partes bajo la denominación de ensayos porque este género exige la adopción de un lenguaje de prosa, en este caso de prosa poética o de verso libre, de cauce ancho, que corre con fuerza para la crónica, el relato histórico y la iracunda denuncia, como en el motivo de la captura y la muerte de Atahualpa en Cajamarca o en el registro de la barbarie conquistadora. La extrema y demoledora dureza no sorprende a los lectores que se han acercado antes a testimonios escritos en los mismos días de la depredación conquistadora, como los de Bartolomé de las Casas en su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, protesta humanitaria y obra de lucha por la justicia.

Me impresiona en la obra de Paúl Puma, en tercer lugar, el que la memoria del pasado esté cargada siempre de contemporaneidad. En el segundo ensayo, por ejemplo, tras la constatación del genocidio indígena, una voz le replica al poeta: “La conquista es así, ¿no?” Y, en una nota al pie de página, el autor comenta: “Ahora mismo Rusia invade Ucrania frente a la mirada atónita del mundo: gran Pilatos”.

El ensayo termina con una visión desencantada de las revoluciones y por tanta crueldad, violencia y exterminio de antes y de hoy.

Tiene razón Agustín Guambo en las lúcidas páginas preliminares a la obra de Paúl Puma cuando anota que en esta “hay una tensión entre mito, historia y contemplación en la cual la poesía cumple la función más radical: hacernos pensar y sentir juntos y recordar que la memoria es circular y a veces terriblemente incómoda”.

Finalmente, frente a la paradoja de la denuncia demoledora de la acción conquistadora de la España imperial en nuestra América, denuncia que utiliza la lengua del conquistador, me impresiona que el puente de encuentro o de reconciliación sea la misma lengua. La última morada de Atahualpa es obra de arte de un lenguaje poético original, potente, un lenguaje en donde alternan los timbres de iracundia y de ternura, de crónica y reflexión, de amor y rencor.

La obra de Puma se cierra con una muestra estupenda de ese lenguaje poético, “El Vacío”, en el que el escribiente, despojado de todo, identificado con sus ancestros, el grupo, la comunidad, se halla en el centro del recinto sagrado, y lo que parece un treno, una lamentación, termina en un grito conmovedor de esperanza:

“Ahora, abrázate a ese árbol primigenio, ahora, mira al
mundo, ahora, Grita, ahora, Grita, sí, Traspasa al mundo con tu
grito, eso, Grita, ahora, en el presente prolongado, di quién fue, di
cómo fue, no dejes de llorar, no dejes de bramar, ahora, Grita,
Traspasa al mundo con tu aliento y luego llora, luego llora en el
presente prolongado e infinito y cuando dejes de llorar o de gemir y
cuando puedas respirar al fin ya de tu cuerpo vacío, siente la
corteza de nuestro árbol primigenio y júntate a su savia, a sus
raíces, Puma Mallqui, siente el resplandor del Sol y la fragancia de
los pájaros y vuela Huaman. Vuela hacia ese Ojo de aire, vuela
hacia ese Ojo de agua y bebe de él hacia el presente de la eternidad”.

3. PREGUNTAS

Para terminar con lo anunciado, las preguntas al poeta Paúl Puma:

  1. ¿Cómo nació La última morada de Atahualpa? ¿Cuál fue la génesis de esta obra? ¿Qué le motivó a compartir el texto con los poemas de Adoum y las investigaciones de Tamara Estupiñán?
  2. En su texto hay una alusión de paso a Arco de instantes, el libro de César Dávila Andrade. ¿Nunca estuvo tentado de incluir en La última morada… unos versos del Boletín y elegía de las mitas del poeta cuencano?

Quito, 29 de enero de 2026.