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«Puerta clausurada» (Eduardo Villacís Meythaler)

Magdalena: / venía el viento / como alguien que pregunta / por mujeres, / venía la primavera / preguntando por ti / a todos los árboles. / Los hombres del pueblo / bajaban a tu cuerpo / como a un sótano / donde aullar boca abajo...

Magdalena:
venía el viento
como alguien que pregunta
por mujeres,
venía la primavera
preguntando por ti
a todos los árboles.

Los hombres del pueblo
bajaban a tu cuerpo
como a un sótano
donde aullar boca abajo
y oían sobre tus pechos
cómo la sangre te golpeaba con saña
hasta tumbarte el alma.

Tu alcoba humilde, abierta,
como un galpón de reses
que han de morir mañana.
Tu cama hecha de tablas
de naufragio y patíbulo,
de grandes clavos negros
salvados del Diluvio.

Acorralada por el cura
y los notables de la aldea,
una banda de ancianas te acechaba
en el río, en la plaza,
con la primera piedra preparada.

Las paredes de tu casa
tendrán humedad de mujer
cuando una madrugada
te haga el amor la muerte
con la violencia del rufián
que te raptó en la infancia.

Te irás del pueblo.
Oirás la calle sin nadie,
algún ladrido.
Se quedará preso el hombre
que amabas, entre ladrones,
como hace veinte siglos.